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Esta obra reciente de Kino Acosta, Madrid 1974, nos acerca de manera un tanto desasosegante hacia lugares reales, vividos y fotografiados por el artista. Sus vistas de Venecia no son vedute a lo Canaletto, sino lugares habitados pero infranqueables desde el punto de vista del espectador. El agua, gran protagonista de esta muestra, sobre la que Kino realiza un original estudio compositivo a través de montajes fotográficos digitales, se interpone entre nosotros y ese horizonte inalcanzable, lejano, como distante e invisible es el destino final de Road Trip, donde una carretera flanqueada por hileras de árboles reduce nuestro campo de visión hacia un punto a penas perceptible en el infinito.



Desde todo tipo de perspectivas, ya sea el primer plano sin cielo de un entramado casi escultórico de eucaliptos en su Tríptico de Galicia, hasta las caras poliédricas e inestables en esa reconstrucción de la Torre Eiffel convertida en mecano, todo es bellamente rehecho, replanteado en esta extraordinaria “guía de viajes”a la que nos invita en su personal Tour Kino Acosta. El sentido romántico del paisaje es sin duda palpable en estos bosques solitarios y edificios casi fantasmales abstraídos de su propio contexto humano para hablarnos de un no lugar abierto a todas las maneras posibles de conmover el espíritu. Hay mucho de sublimación buscada en estas amplitudes insondables, una incertidumbre que nos lleva hasta el límite mismo del paso último hacia la nada, detrás de la selva, de la bruma, de la hilera de viejas casas en La Giudeca, más allá de la línea del cielo, al otro lado de lo que el ojo es capaz de ver, de captar.



Quizá Kino Acosta haya decidido introducirnos en esta su visión particular del mundo convertido en espectáculo ajeno al hombre y del que tan sólo poder contemplar una parte, siempre desde fuera, a través de un  prisma distinto que unifica los contrastes de luces y sombras, los sonidos huecos y metálicos meciéndonos suavemente en armonías y ritmos equilibrados casi hasta la monotonía para ser repentinamente rotos por pequeñas, breves notas discordantes.

 

 

Amalia García Rubí.

Historiadora y crítica de arte.